Homo Deus [Yuval Noah Harari]

El autor del increíble De animales a dioses, regresó con otro volumen no menos interesante.

Mientras aquél contaba la historia de la humanidad, éste se trata de lo que le depara a la humanidad en este siglo. El autor analiza las nuevas tecnologías y avances, y plantea escenarios posibles para las próximas décadas.

Algunas cuestiones interesantes: la caída del humanismo, qué pasa con la vida de la gente si la expectativa de vida aumenta a 150 años, por qué si creés en la evolución no podés creer que exista un alma, por qué no existe el libre albedrío y muchas otras ideas sumamente interesantes. Todas con referencias bibliográficas al final del libro.

En mi opinión no es tan increíble como De animales a dioses; sin embargo, es un excelente libro. Jen me lo regaló cuando vio que este autor que tanto me gusta había sacado algo nuevo, y no pude dilatar su lectura mucho tiempo, si bien en lista de espera tengo más de 40 libros hace años.

En otras noticias, sigo leyendo El halcón maltés en iBooks. Recordemos que estoy experimentando con leer dos libros al mismo tiempo.

Murió Chris Cornell

Me encantó poder verlo en Diciembre en el Colón, nunca voy a olvidar esa hermosa experiencia. Siento la misma tristeza de mierda que sentí cuando murió Steve Jobs. Es descorazonador ver morir a cada persona que uno admira, es el recordatorio constante de que la muerte nos saca todo lo que tenemos.

Era un gran músico y una gran persona, un buen tipo.

Mirando de cerca los anillos de movimiento del Apple Watch

Hace un mes vengo usando el Apple Watch Series 2 a diario. Desde entonces comencé a prestar más atención al ejercicio diario que realizo. El reloj semanalmente me pregunta si quiero modificar el valor de calorías a quemar por actividad.

Hasta hoy, no pude tener la certeza de que el reloj continúamente recalculaba la estimación de calorías quemadas para la semana siguiente en base a la cantidad de veces que uno alcanza el objetivo diario.

En la imagen de abajo, de la app Actividad, deslicé de izquierda a derecha para revelar un panel secreto con las calorías semanales y el porcentaje de evolución. 


Analicemos esto un momento. (Estoy en la veterinaria hace tres horas, así que no tengo nada mejor que hacer, francamente.) 

Cuando comencé a utilizar el reloj, el objetivo dado eran unas 380 calorías a quemar diarias. Qué poco, pensé, al ver que fácilmente cerraba el anillo de movimiento a diario.

Lo ajusté entonces a 650 calorías, como se ve en la semana del 13 de Marzo. Esa semana cerré el anillo de moverse todos los días. Interesante fue ver, viajando en el tren con la bici a cuestas, que el lunes siguiente, al comenzar otra semana, fue el reloj el que sugirió cambiar el objetivo semanal a 870 CAL. Acepté. (Se puede regular igualmente, hay botones de más y menos para cambiar el valor.)

Ese día ya me estaba arrepintiendo de haber aceptado y no logré cerrar el círculo. El resto de la semana, salvo el domingo, logré cerrarlo, aumentando las caminatas, el uso de la bici y los paseos con mi perra.

Motivado por esto, al ver al lunes siguiente, el 27, que de nuevo durante el viaje en tren me indicó que el objetivo semanal debería ser 950 CAL, acepté. Me esforcé la mayoría de los días, pero no pude cerrar el anillo durante toda la semana completa. Peor aún cuando mi perra se descompuso el fin de semana. Ayer apenas me moví.

Y mi teoría venía siendo, al ver la progresión lógica, que si bien el reloj te motiva a moverte, la idea es que la motivación esté basada en un aumento lógico del objetivo, y que si el reloj que me monitorea casi todo el día sabe que no logro siempre alcanzarlo, debería recalcularlo aunque sea hacia abajo o no modificarlo hasta que lo alcance. Esas eran mis opciones y hoy pude comprobar que efectivamente lo que hace es bajar el objetivo a un nivel acorde a lo que uno dio la semana anterior.

Esta mañana el reloj me propuso tímidamente un objetivo de 850 CAL, menos que en las últimas dos semanas. Esta semana (si no hay más imprevistos) debería poder alcanzar el objetivo sin mayores inconvenientes, retomar el camino y el lunes próximo seguramente la estimación subirá a 900 y pico.

Lo interesante de todo esto son dos cosas, una técnica y otra útil. La técnica es que efectivamente el reloj recalcula permanentemente mi objetivo semanal en base no sólo a si logré los objetivos diarios previos sino qué tanto me faltó o me sobró en el agregado semanal. (Ver los porcentajes en la imagen superior.) La útil es que nada de esto importa, lo unico que importa es moverse y tratar (aunque no se logre) de cerrar el anillo de movimiento diario.

Esto lo publico acá porque desde chico arrastro unos kilos de sobrepeso y desde que uso el Apple Watch estoy muy cerca de los 79 kilos que serían mi peso ideal. Bajé de 82 y pico, casi 83, a 80 y pico, a veces 81, dependiendo del día.

Apple Watch Series 2

Hace unas semanas mi hermano me trajo el nuevo Apple Watch Series 2. Lo pedí silver con una malla de nylon entrelazado. Tiene GPS y es sumergible a 50 metros.


COMENTARIOS

1. Al ser un accesorio del iPhone (1), en la caja no hay stickers de Apple. Es un poco deprimente. ¿Y mis manzanas?

2. La idea de este aparato es usarlo poco. Las interacciones son cortas y puntuales. En el iPhone responderías con oraciones largas, en el Apple Watch decís “sí” o “no”. Es como enviar un telegrama. A propósito de esto, el otro día Jen me preguntó si quería comer sushi o una picada y el reloj me sugirió responder “sushi” y “una picada”. Excelente detalle.

3. Me encanta la pantalla. Es muy nítida a pleno Sol, la siento considerablemente más nítida y brillante que la del iPhone. También me gusta que al tocarla se prende, sin tener que tocar botones. El iPhone sería más práctico con estas dos mejoras.

4. El botón secundario, tiene la función de llamar un Dock con las apps que uno quiera fijar. Mucho más útil que la pantalla de inicio con los circulitos a modo de panal de abejas. Deberían dejar solamente el Dock en mi opinión.

5. Las vibraciones tápticas y el force touch que vengo usando en el iPhone 7 Plus son aún más útiles acá. En realidad, son necesarias. Al haber tan poco lugar para controles en la minúscula pantalla, el force touch es útil para acceder a funciones que en otros aparatos irían en una barra de herramientas. Las vibraciones tápticas me encantan. 

6. Me encanta llenar los anillos de actividad. Como fitness tracker es muy bueno, tanto para llevar el registro del ejercicio que hago como para motivarme a hacer más. (Más sobre esto abajo.) La app Entrenamiento te deja además elegir qué actividad vas a hacer y con qué objetivo. Como hacer una cierta distancia o quemar una cierta cantidad de calorías.


7. Las respuestas prefabricadas de Mensajes me salvan cuando el teléfono está en otro lado o no puedo agarrarlo en ese momento pero quiero responder algo. Lo mejor es poder agregar más desde la app del reloj en el iPhone.


8. La personalización de las caras está buena pero es incompleta. Y hay pocas caras. Debería poder bajar caras de la App Store. Comprarlas, editarlas, compartirlas, regalarlas, etc. 


9. Quiero dos cosas: que la pantalla no se apague nunca, y que sea independiente del iPhone.

10. El cargador magnético me encanta. Quiero cargar el iPhone así.

11. El modo reloj despertador. Muy lindo. ¡Pero! ¿Por qué no puedo cambiar el color de los números?

12. Las apps de música y podcasts parecen tratar al aparato como una suerte de control remoto. Uno controla el playback del iPhone con el reloj, pero no hay una forma clara de pasar contenido al reloj y reproducirlo desde él.


13. No se puede conectar a iTunes como un iPhone o un iPod. Lo que sí se puede es usarlo para controlar el playback de iTunes y el Apple TV. 

14. Siri es útil cuando entiende lo que uno le dice, cosa infrecuente y lenta. Siri es una reverenda mierda. Más de una vez no puede conectarse al iPhone para usar su conexión a internet. Aunque simplemente le haya dicho que agregue manteca a la lista Supermercado, deberá conectarse a la red para interpretarlo y ahí ya perdimos. Eso mientras uno observa su muñeca como un idiota.


15. Timers y cronómetros son excelentes. Y ya no me pasa lo de dejar días andando un cronómetro antes de acordarme de detenerlo.


16. Quiero comprar más mallas. Al menos seis, una para día de la semana.

17. Hacer scroll con la corona parecería más preciso que usar el dedo, hasta que tenés que ajustar el tiempo en un timer. Ahí uno se pregunta para qué sirve.

18. La app de respiración la borraría si pudiera. En su defecto le quité las molestas notificaciones.

19. Si bien la app de Actividad es excelente para llevar un control del ejercicio y las calorías quemadas, he notado que semanalmente me ha subido el objetivo semanal de quema de calorías. Uno lo puede modificar pero me llama la atención que la semana pasada tenía un objetivo diario de 870 calorías y ésta tengo que quemar 950 por día (el anillo rojo), lo cual promete llevarme a la locura para el miércoles.

(1) Lo cual implica: a) Necesitás un iPhone 5S o superior para poder usarlo, b) no hay versión para Android, deberás conformarte con la mierdita carente de buen gusto que produzca Samsung. Suerte con eso.

Experimento de lectura

Hace unas semanas comencé un experimento de lectura, que consistió en leer dos libros distintos simultáneamente.

Siempre pensé que los libros se empiezan y se terminan y que se leen uno por uno en forma secuencial. Si bien lo de terminarlos es algo que no logro superar (*), casi un TOC que tengo, sí me animé a probar la lectura simultánea de dos obras distintas. Con una salvedad. Como mi memoria es una mierda (Jen está asintiendo en este momento), si leo dos novelas se me hace un quilombo de personajes. Y si leo dos cosas científicas o de difusión o investigación, me aburro.

Conclusión obvia: leer dos cosas de géneros distintos.

Y así fue como simultáneamente leí El castillo y Getting things done. Uno en libro físico, el otro en la app de Kindle del iPhone. Por ahora resultó práctico. Cuando viajo en subte y quiero evitar que me maten para sacarme el iPhone, saco el libro físico. Cuando puedo viajar en un medio de transporte más o menos normal o espero una clase en la facultad, leo en el iPhone. Si estoy en el balcón en casa, leo el físico; si viajo de noche en colectivo y la iluminación es pésima, leo en el iPhone. Y de noche, si no quiero joder a Jen puedo leer en el iPhone y en modo noche, de forma que la pantalla no ilumina toda la habitación pero sí me deja leer.

Voy a continuar otra ronda (mientras la facultad y las próximas vacaciones me lo permitan) este experimento, y no veo razones para no adoptarlo ya como práctica habitual. De hecho en más de una ocasión me pregunté si no sería práctico agregar un audiolibro a la mezcla, y tenerlo para cuando estoy caminando y no tengo ganas de escuchar podcasts o música.

Quizá sea demasiado.

 

(*) Salvo en Rayuela, que aproveché un loophole.  Lo “terminé” sin leer todo, salteando los capítulos desechables.